lunes, 27 de julio de 2009

Mi número 15

Esta semana me mudo de nuevo. Esta vez mi casa número 15. Estoy muy emocionada por todo lo que este cambio representa y por todas las nuevas experiencias que voy a vivir. Dejo de nuevo memorias en estas paredes y edificios, compañeras de vida que toman nuevos caminos, pero me llevo dos amigas que podre visitar en un futuro y revivir todos esos momentos.

Un nuevo mes por empezar, y con él un nuevo año escolar, nuevos planes y nuevas expectativas. Más viajes por hacer, más experiencias por vivir y todo se junta con mi cambio de casa. Este, definitivamente es uno de los cambios más esperados, y tengo la sensación que será el mejor mes de todo el año.

lunes, 13 de julio de 2009

Desvelada

Sentada aquí en el sillón, como alguna de esas otras noches. Abrazando mis recuerdos, invocando la melancolía. Escuchando esas canciones que me transportan a ese otro mundo, un mundo que casi sólo existe en mi cabeza. No tengo mucho que decir, y no estoy segura de en qué estoy pensando. Son muchas cosas, revueltas, idea tras idea camina por las calles de mi mente. La vida tan corta y a la vez tan larga. El amor tan dulce y a la vez tan complicado. Me gustaría estar en tantos lugares en este momento. Visitar mi pasado y revivir algunos momentos. Estar en la cima de un monte y mirar la luna. Deseando poder hacer tantas cosas y a la vez estar tirada en mi cama hasta que me salgan llagas.

Las personas me ven como en un espejo. Sin saber quién soy. Ni siquiera yo sé eso. Con tanto cambio, tanta vuelta, sube y baja, despedidas y sorpresas. Tantos recuerdos, tantas cosas olvidadas, tantas recetas de cocina. Me preguntan, me ignoran, me platican. Gente que va y viene. Gente que se queda.

Evitando ir a dormir, porque no me gustan los finales. Para ver si así puedo pensar más claro. Sentada en el sillón, entendiendo casi nada, compartiendo muy poco. En mi mente una palabra … pronto.

miércoles, 24 de junio de 2009

Tengo ...

Tengo tantos pajarillos volando en mis ideas, papelitos que se lleva el viento. A veces blancos, a veces negros, pero en su mayoría van en gama de colores. No me concentro, ni duermo. En mis sueños esos mismos pajarillos son fantasmas, secuestradores de los deseos del alma.

Tengo una consciencia bajo el cielo, un grillito susurrando a mi oído. A veces despierto, a veces dormido, pidiendo de a gritos alivio. No me concentro, ni duermo. Estas noches tras haberla ignorado, me ha contado que le he herido.

Tengo un amor al otro lado del oceano, un compañero de batallas. A veces en memorias, a veces en anhelos, esperando justo ese momento. No me concentro, ni duermo. En mis sueños ese mismo amor ha regresado, y me acompaña de la mano cada mañana.

domingo, 31 de mayo de 2009

Entre 4 paredes y 1 ventana

Entre cuatro paredes y una ventana

Platico con los libros y abrazo mi almohada

Entre el sol amarillo y la luna de plata

Buscando respuestas y encontrando nada


Despierto a un mundo que no conocía

Que al mismo tiempo es la historia de mi vida

Atrapada entre el deseo y las posibilidades

Luchando contra las marcas imborrables


Tomo asiento, en el lugar de costumbre

Desde ahí observo las risas y las penas ajenas

Y hasta mi lugar llega de vez en vez una carta

Arrebatando lo guardado por mi alma


Entre el suelo gris y el cielo azulado

Cruzando ríos negros de cuando en cuando

Las historias guardadas y la emoción colgada

Y una sonrisa asomándose en la esperanza

domingo, 24 de mayo de 2009

Inseguridades

No sé si a ustedes les pase, pero a mí me ha pasado seguido, creo más por el tipo de decisiones a las que me enfrento. La inseguridad me aborda, las dudas me invaden y no sé qué tan normal o anormal sea. Algunas veces, pocas palabras logran mover el suelo en el que creo estar parada. En algunas otras ocasiones un poco de presión hace que la incertidumbre llueva en mi pensamiento.

Dentro de mi ser, quisiera ver en un futuro mis sueños materializados. Por el momento, no lo sé, cuando miro hacia futuro una manada de preguntas nubla mi visión. 

miércoles, 20 de mayo de 2009

La historia de un calcetín


Curioso título, igual que la historia detrás de él. El año pasado estuve lavando ropa junto al hombre que aún se roba mis minutos. En una de las ocasiones echamos la ropa en su lavadora, y cuando íbamos a secarla, su secadora estaba ocupada, así que decidimos subir las escaleras y usar la secadora de mi apartamento. Cuando estaba guardando mi ropa, descubrí la ausencia de uno de mis calcetines, lo busqué por mi cuarto de lavado, el pasillo, y en la lavadora de aquél muchacho. La verdad lo di por perdido. Dos meses después me mude de casa y el regresó a su pais, y yo por extraña razón guarde el calcetín solitario.

La semana que pasó, durante mi primer viaje a aquél otro lado del mundo, lo primero que vi al llegar y dejar mi equipaje, fue mi calcetín perdido. Lo tomé y él me contó que esa mañana lo había encontrado en medio de su cuarto, así sin más ni más.

Es curioso cómo pasan las cosas, es curioso como hace 6 meses jamás creí que aquél calcetín perdido iba a ir a encontrarlo en el lugar que menos imaginaba, en un viaje que jamás pensé hacer. Ahora puedo usar de nuevo mi par de calcetines, curiosas las coincidencias de la vida.

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Quién no quiere un final feliz?


El fin de semana que pasó ha quedado grabado en mi vida con letras de esperanza y confirmación. Empezó en un aeropuerto, como toda historia de amor a distancia, y al pasar de los días se fue pintando de matices de ternura, sorpresa y excitación. Viviendo esos momentos que nos llevan a recordar por qué seguimos juntos, con risas y paseos en bicicleta y con alguna que otra gotita de sal rodando por las mejillas.  

Entre pláticas, a veces seguimos encontrando huecos de incertidumbre, entre las nacionalidades distintas, entre los idiomas diferentes, entre los conflictos internos no resueltos respecto a la vida profesional. Seguimos encontrando esos motivos que mantienen nuestras mentes ocupadas buscando soluciones que sólo el tiempo puede traer.

Anteayer que venía en el avión de regreso a casa después de un viaje increíble encontraba un pasajero con una historia similar a la mía pero con un futuro menos prometedor. Diez horas en el avión, recordando, sonriendo, extrañando, y en la pantalla frente a mí, el final de una película, el héroe regresa a casa, donde unos brazos cálidos lo esperaban. Me encantan los finales felices, y aunque sé que la mayoría de “los finales son sólo el principio” de otra historia, en mi mente cruza un deseo; yo también quiero que mi próximo final, sea un final feliz.

lunes, 4 de mayo de 2009

Decir lo siento

¿Qué puedo decir? Mi curiosidad me llevó a una situación a la que no se debería entrar cuando se está comprometida. Él parecía estar de acuerdo con ello, pero ante mi comentario pude notar como la saliva se engrosaba al pasar por su garganta y su humor cambiaba a un tono pensativo y poco agradable. Supe que había cometido un error. Supe que era algo que no debía hacer de nuevo. Pero ya metida la pata, cómo proceder ante el asunto.

Decir lo siento, y esperar que algunas palabras sanen las heridas o las dudas sembradas. Decir lo siento y sentarme impotente en mi cama. Decir lo siento y dejar que el tiempo pase.

miércoles, 29 de abril de 2009

Me gustaría saber quien soy


No sé por qué, pero esa duda se ha ido formando en mi mente, y cuando creo tener la respuesta, justo antes de responder a esa pregunta, me doy cuenta de que ya no soy quien creo ser, y de que no soy quien dicen que soy.

Y en mi camino sigo con esa duda, y cuando creo poder responderla, simplemente pasa algo que me hace ver que no soy aquella que pensaba ser. Porque cada cosa que pasa, cada experiencia que vivo, me hace cambiar un poco, aprender una cosa nueva.

Y si, me gustaría saber quién soy, pero es algo que no tiene una respuesta definitiva, porque tendría que detenerme. Y no importa a quien le pregunte, siempre habrá una respuesta diferente, una respuesta que me defina a medias, una respuesta que me duela o una respuesta que no me diga nada.

martes, 28 de abril de 2009

Como caminando en tacones de 15cm


Algunos días; algunos momentos siento que no puedo dar ni un paso más. Que no puedo seguir en el camino. Siento que fracaso, que fallo.

Últimamente esos momentos han venido muy seguido. Demasiado diría yo. Y no me doy por vencida, es sólo esa sensación de ser como un vaso lleno, y que una sola gota hará que todo lo que contengo se derrame.  

Definitivamente no es agradable. Menos para las personas que me rodean y que no tienen la culpa de lo que pasa dentro de mi cerebro, o de mi sangre, o de donde quiera que esté pasando.

Busco la salida fácil, busco la manera de volver a ser tan positiva como me recuerdo. Y haciendo memoria, creo que era la buena compañía la que me libraba de ese tipo de fatiga.

Es una etapa difícil en mi vida, personas entran y salen, y esta por completo fuera de mi control. Cambios, adaptaciones y movimiento a la orden del día. No sé cuanto más pueda resistirlo. No me quiero dar por  vencida.

Siento que a veces apenas encuentro el huequito donde acurrucarme, y de inmediato lo pierdo, y ahí voy, vagabunda hasta que encuentro otro que se inestable. Pero ese es el tiempo que me tocó vivir, y quiero enfrentarlo, sólo que a veces no sé cómo.

Imagen de Público.es