En general, se siente en el quinto piso, una atmósfera poco ligera, como si hubiera en el aire algún gas en desequilibrio. Como si de alguna manera todos estuvieran conectados a una cámara sin oxígeno, esperando ser liberados. En su mayoría extranjeros. Tienen poco tiempo para distraerse, pero se han hecho buenos amigos. Hacen reuniones semanales donde tratan de negocios inexistentes y hablan sobre las preguntas universales sin respuesta. Bebidas y uno que otro chascarrillo, pero todas esas preguntas siguen en el aire. En la habitación número uno vive un latino. Trabajando de este lado del mundo, extrañando a su esposa. Pensando en resolver el problema de la economía mundial, donde fracaso tras fracaso, ha llevado su vida a un agujero del que cada vez es más difícil salir. Él espera ser lo suficientemente constante, como para terminar cavando un agujero que lo libere del otro lado del globo. Yo creo que lo va a lograr. En la habitación número dos, una pareja, que en común tiene muy poco. Lo que más los caracteriza, es el silencio. Son buenos para eso. Habitación número tres, dos europeos. Se llevan bien, entre ellos son el balance perfecto, pero acaban de notificarles que pronto perderán su empleo. Regresan a su país a la incertidumbre del mañana. Han tratado de hablar hasta con los ángeles pidiendo ayuda, pero en el fondo ellos saben que hay caminos que tienen ya su rumbo trazado. Yo vivo en la habitación número cuatro. Sé que el tiempo de mudarme se acerca aunque aún tengo asuntos sin resolver. El mayor de todos vive en la habitación número cinco. Él es sabio, y misterioso a la vez, todos los demás lo buscamos constantemente para recibir consejo. Él ha sabido sobrellevar la vida a pesar de todos los retos que se le han presentado. Él ha visto a muchos ir y venir. Ahora, en el quinto piso algunos van empezando y otros pueden ver la recta final, muy cerca, pero todos hemos aprendido lo mucho que la vida cuesta.
jueves, 25 de febrero de 2010
Depresión en el quinto piso
lunes, 22 de febrero de 2010
Artista
lunes, 25 de enero de 2010
Maletas

Aprendiendo otro idioma y otra cultura, leí un poema hace unos días de Marlene Dietrich, en el cual ella habla de una “maleta” que dejó en Berlín, su ciudad natal.
Reflexionando, me di cuenta que yo también he dejado maletas. Sí, más de una. He vivido en 5 ciudades distintas, 15 casas al momento, y en cada uno de estos lugares deje maletas regadas. Maletas llenas con los amigos que no puedo traer conmigo. Maletas llenas de sentimientos e historias que se quedaron atrapados en las paredes.
A veces siento que soy un extranjero del mundo. Cada lugar en que he vivido me habla palabras que no entiendo. Raro, pero he aprendido a desprenderme, a disfrutar el hoy, y pensar en el ayer como un bonito recuerdo. Aunque sé que todas esas maletas siguen ahí, y no se van a mover.
Hoy tengo una maleta que pesa aún más. Una maleta que contiene mi amor. Él vive ahora en otro país, a un océano de distancia. Es complicado, pero sé que vamos a encontrar algún rinconcito en este mundo donde podamos compartir nuestra vida, un rinconcito donde todas las maletas se aligeran, un rinconcito al que llamaremos hogar.
Foto de Cosas de Viajes
miércoles, 20 de enero de 2010
Tranquila
Pasando una por una las fotos que guardo con cariño. Recordando todos esos momentos que han formado lo que llamo mi vida. Respiro y mi mente está tranquila. Estos últimos días han sido poco comunes, el clima vuelve a ser agradable, he conocido personas amables. La tormenta de las decisiones por tomar a terminado. Respiro de nuevo y me siento tranquila. El silencio en mi cuarto produce una melodía, cierro los ojos y me siento tranquila.
jueves, 7 de enero de 2010
Termina otro año
Tengo tantas emociones y tantas ideas amontonadas en el pequeño espacio que llamamos cabeza. Siento que me va a estallar. Abro la llave y dejo fluir un poco de lo que traigo dentro, pero parece interminable. Volteo, me distraigo. Experimentos de laboratorio.
Recuerdo que soy otra persona. Sé mi nombre, sé lo que hago, pero sigo sin saber quién soy. Creo que esa pregunta para mí, es la más difícil de todas.
Años empiezan y terminan, pero ¿qué significa eso? Mi calendario de cambios no ha llegado a la última página. Sigo en el proceso, esperando claridad, como tantos y tantos que van en el camino.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Evolución mental
Recuerdo cuando era pequeñita. La vida era mucho más sencilla. Soñaba con crecer y no tener que ir a la escuela nunca jamás. Vivía contando los años que me faltaban para terminar el colegio. Al pasar del tiempo empecé a tener ciertas aspiraciones, objetivos que no pudieron ser fijos. Ideas que evolucionaron, al conocer personas clave y vivir experiencias de esas que marcan. Etapas en la vida que terminaron para dar camino a otras que empiezan. Gente que sigue llegando y se sigue yendo. Metas que cambian. Ser médico, ser ingeniero, ser misionero. Seguir estudiando o conseguir un trabajo, salir del país o vivir viajando. Sueños que perseguir y que en el camino se van transformando. Intersecciones con una señal de alto donde hay que detenerse por un momento para luego elegir el camino de nuevo. Carreteras donde la vuelta en “U” no es prohibida pero peligrosa.
Voy en un camino que no creí que existía. No puedo estacionarme ahora. Necesito seguir en la avalancha, evolucionando mis pensamientos, mis deseos, mis sueños a futuro.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Mi querido noviembre

Foto de National Geographic
martes, 13 de octubre de 2009
Cartas de otoño

jueves, 1 de octubre de 2009
Letras invisibles
En mi mente se escriben muchas cosas. Todos los días. No siempre logro plasmarlo en papel, no siempre logro recordarlo. Ahí, en mi mente, quedan escritas las letras invisibles. Detalles, historias, en mi mente subconsciente. Dicen que la mente es como un iceberg del que sólo logramos ver la punta; y yo de vez en cuando intento sumergirme a buscar esas palabras, esas ideas que han estado alguna vez en la superficie. Letras invisibles, letras que marcan mi carácter, mis sueños nocturnos, mi comportamiento automático e instintivo, letras que quisiera por momentos poder entender.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Cómo quisiera …

Cómo quisiera vivir en una de esas películas donde todo tiene solución, donde sabes que pase lo que pase, hay un final feliz. Pero acá en la vida real, las cosas no son fáciles, las batallas con los fantasmas en la mente son cansadas. Tener un logro cuesta mucho más trabajo de lo que uno se imagina. No es fácil.
Cómo quisiera haber nacido en un tiempo más sencillo, en una familia más madura y unida. Pero hay muchas cosas en la vida sobre las que no se tiene control, y hay que aprender a lidiar con ellas. Hay que aprender a dejar ir, a perdonar, a seguir luchando sin importar lo mucho que el resto se oponga.
Cómo quisiera ser mejor de lo que soy, amar más, ayudar más, cuidar más mi salud. Luchar contra uno mismo no es cualquier cosa. Hay mucho de mí que no entiendo, hay mucho de mí que no conozco. Pero intento.
Cómo quisiera que este mundo no fuera tan difícil, ni para mí, ni para todos los que viven aquí. Pero no se puede. La vida es así, con sus leyes, con sus cambios.
Foto de National Geographic